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Crónicas de
Guárico
Fotografía de Represa de Calabozo — Embalse Ing. Generoso Campilongo Infraestructura

La Gran Obra Hidráulica del Llano Venezolano

Represa de Calabozo — Embalse Ing. Generoso Campilongo

Inaugurada en 1957 por Marcos Pérez Jiménez, la Represa de Calabozo es una de las mayores obras de ingeniería construidas en Venezuela. Con 15 kilómetros de longitud — la presa más larga del mundo al momento de su inauguración — embalsa las aguas del río Guárico para irrigar 60.000 hectáreas de sabana guariqueña, producir el 50% del arroz de Venezuela y abastecer de agua a toda la región. Lleva el nombre del ingeniero italiano Generoso Campilongo, quien dirigió su construcción.

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Registro Histórico

El problema: doscientos años de sequía y estancamiento +
Durante más de doscientos años, Calabozo — antigua capital del estado Guárico — vivió atrapada en un ciclo implacable: la sequía arruinaba los cultivos, diezmaba el ganado y condenaba a la región a una economía de subsistencia. El río Guárico pasaba cerca de la ciudad, pero era un río difícil, accesible en temporada de lluvias solo en barca y prácticamente inútil en verano.

El estancamiento de Calabozo era el estancamiento del llano entero. La primera actividad económica del Guárico — la ganadería y la agricultura — dependía de la lluvia, y en los años de sequía no había alternativa. La sabana fértil estaba allí, pero sin agua controlada era tierra en espera.

En enero de 1953, el Ministerio de Obras Públicas comenzó a estudiar la solución: embalsar las aguas del río Guárico y llevarlas por canales hasta las tierras que el llano tenía para dar.
La construcción: 980 máquinas y 33 meses para domar el río +
La ceremonia de la primera piedra ocurrió el 2 de febrero de 1954, presidida por los Ministerios de Obras Públicas y Agricultura y Cría. Para esa fecha Calabozo era una ciudad de apenas 3.500 habitantes — y el proyecto llegó con un número similar de trabajadores y técnicos, duplicando de golpe la vida de la ciudad.

La obra fue una hazaña de ingeniería y voluntad. Para construir el terraplén de 15 kilómetros, se movilizaron 11.600.000 metros cúbicos de tierra con una flota de 980 máquinas trabajando en jornadas de máximo rendimiento, llegando a colocarse hasta 110.000 metros cúbicos de terraplén compactado en los días de mayor producción. El núcleo de la represa es impermeable, con espaldones de gravilla arcillosa.

Treinta y tres meses después del inicio, el 3 de noviembre de 1956, las obras estaban terminadas. El costo total fue de Bs. 408.536.776,04 — una inversión colosal para la época. El 19 de diciembre de 1956 el Sistema de Riego Río Guárico fue puesto en funcionamiento. En 1957 arrancó la primera temporada de riego, con 925 hectáreas regadas.
La presa más larga del mundo: datos que asombran +
Al momento de su inauguración, la Represa de Calabozo era la presa más larga del mundo por su longitud de 15 kilómetros — un tapón de tierra que corta el horizonte llanero de lado a lado. Hoy sigue siendo una de las presas de tierra más extensas de Latinoamérica.

Sus dimensiones son imponentes: se eleva hasta 30 metros sobre el cauce del río Guárico, forma un embalse de 23.150 hectáreas de superficie y retiene 1.840 hectómetros cúbicos de agua — con una capacidad útil de 1.612 hm³. La hoya hidrográfica que alimenta el embalse abarca 8.150 kilómetros cuadrados de territorio.

El sistema completo puede irrigar 60.000 hectáreas: las 45.260 que están bajo la red de canales directos y las 50.000 adicionales que se riegan con los más de 480 pozos perforados dentro y fuera de la poligonal de riego. Su rendimiento garantizado es de 640 hm³ anuales — agua segura para el campo guariqueño en cualquier año, seco o lluvioso.
Generoso Campilongo: el ingeniero italiano que le dio nombre al embalse +
La obra fue dirigida por el ingeniero de origen italiano Generoso Campilongo, cuyo talento y dedicación quedaron impresos para siempre en el paisaje guariqueño. Desde 1980, por decreto presidencial Nº 1.979 del 8 de mayo, el embalse lleva oficialmente su nombre: Embalse Ingeniero Generoso Campilongo.

El homenaje es justo: Campilongo supervisó una construcción que implicó domar un río llanero, mover millones de metros cúbicos de tierra y transformar la geografía de toda una región. Su nombre hoy vive en el kilómetros de espejo de agua que desde las colinas de Calabozo refleja el cielo infinito del llano.
El granero de Venezuela: el arroz del Guárico +
El plan original concebía un uso de 70% ganadero y 30% agrícola. La realidad superó ese diseño: el sistema de riego del río Guárico se convirtió en el motor del cultivo arrocero más importante de Venezuela. Hoy produce el 50% de todo el arroz del país.

En 1959 se fundó el primer asentamiento campesino, Lecherito I, con 96 familias organizadas en cooperativa para adaptarse a los nuevos cultivos. En 1962 nació Lecherito II. Hoy hay 930 productores asentados en 246 parcelas dentro de la poligonal de riego, generación tras generación de familias campesinas que hacen producir la tierra que el embalse hace posible.

Con maíz, sorgo y otros rubros sumados al arroz, el sistema de riego del río Guárico es la columna vertebral de la producción agrícola del estado y uno de los sistemas de riego más extensos de toda América Latina. Durante la gobernación de Eduardo Manuitt (1999–2008), la reactivación de las compuertas del sistema permitió alcanzar 180.000 toneladas anuales de arroz, convirtiendo al Guárico en el estado que producía el 48% de todos los cereales de Venezuela.
Patrimonio vivo: turismo y vida en torno al embalse +
La represa no es solo una obra de ingeniería hidráulica — es también un paisaje y un destino. El enorme espejo de agua rodeado de sabana, con sus 23.150 hectáreas de embalse visible desde las colinas de Calabozo, se ha convertido en uno de los atractivos naturales y turísticos de la región.

El agua que almacena no solo riega los campos: también abastece a las poblaciones del estado, con prioridad para los agricultores y luego distribución a los centros urbanos. En temporadas secas, cuando el nivel baja, las comunidades sienten su dependencia de esta obra monumental. En temporadas de lluvia intensa, las compuertas se abren para evitar desbordamientos río abajo, protegiendo a los llanos bajos de las inundaciones.

Decenios después de su inauguración, la Represa de Calabozo sigue siendo lo que Pérez Jiménez prometió al colocar la primera piedra en 1954: la transformación radical del llano venezolano, el agua que convirtió la sequía en prosperidad y la sabana en granero de la nación.