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Crónicas de
Guárico
Fotografía de Los Manuitt de Chaguaramas: Padre e Hijo Personaje histórico

Dos Generaciones al Servicio del Guárico · Siglos XIX y XX

Los Manuitt de Chaguaramas: Padre e Hijo

Dos hombres, un mismo apellido, una misma tierra. Francisco Manuitt Hernández llegó de Córcega con el temple forjado en las guerras napoleónicas y lo puso al servicio de la independencia venezolana — herido en Carabobo, victorioso en Puerto Cabello, y fundador de la familia Manuitt en el Guárico. Su hijo, el General Francisco Manuitt (hijo), convirtió ese legado en autoridad civil y militar durante el tránsito del siglo XIX al XX, siendo el gran garante del orden en los llanos de Chaguaramas. Su espada de guerra y la punta de su lanza de 1890 son hoy Bienes de Interés Cultural del Estado venezolano.

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Registro Histórico

El padre: de Córcega a los llanos de Venezuela +
La historia de los Manuitt comienza en Europa. Francisco Manuitt Hernández nació en Córcega, Francia, y desde joven ingresó al ejército imperial de Napoleón Bonaparte, sirviendo en el regimiento La Grande Armée entre 1804 y 1815. Participó en las últimas campañas del imperio cuando los objetivos expansionistas de Napoleón se vieron frustrados, y tras la derrota definitiva en la Batalla de Waterloo (1815), tomó la decisión que marcaría el destino de su familia para siempre: exiliarse a América para continuar su carrera militar al lado de quienes luchaban por la libertad.

Llegó a Venezuela aproximadamente en 1819 con el grado de Teniente en el Escuadrón de Dragones de la Guardia, incorporándose a las tropas llaneras de caballería bajo las órdenes del general José Antonio Páez. Era un momento decisivo: el proceso de independencia marcaba vientos favorables para el bando republicano, y ese teniente corso traía consigo la experiencia de los campos de batalla europeos.
El padre: héroe de la Independencia venezolana +
La participación de Francisco Manuitt Hernández en la guerra de independencia fue activa y documentada. El 24 de junio de 1821 combatió en la histórica Batalla de Carabobo, donde resultó herido — 'mancado', en el habla llanera de la época. Por ese glorioso servicio obtuvo el Escudo de los Vencedores de Carabobo, decretado por el Congreso Constituyente de la Gran Colombia el 23 de julio de 1821. También perteneció a la Orden de los Libertadores, creada por Simón Bolívar en 1813 para recompensar a quienes hubieran vencido en al menos tres batallas.

En 1822 actuó como comandante militar en Guacara, obteniendo victorias en Patanemo y Sabana de la Guardia bajo las órdenes de Páez, donde obligó al general realista Francisco Tomás Morales a replegarse hacia Puerto Cabello. El 7 y 8 de noviembre de 1823 estuvo presente en la brillante toma de Puerto Cabello — último bastión realista en Venezuela — poniendo punto final a más de trescientos años de dominio español. En 1825 integraba el Estado Mayor del Departamento Venezuela como adjunto, y en 1827 fue ascendido a capitán, dirigiendo una columna contra las guerrillas realistas que aún operaban en la región.
El padre: vida civil, política y legado en Chaguaramas +
Tras obtener sus letras de retiro en 1830, Francisco Manuitt Hernández se estableció definitivamente en Chaguaramas, estado Guárico, donde contrajo matrimonio con María Manuela García y se convirtió en propietario de numerosos hatos, consolidándose como hacendado llanero. En esa tierra fundó la familia Manuitt en Venezuela — un apellido que el tiempo haría inseparable del nombre de Chaguaramas.

Su vida civil no fue menos activa que su vida militar. Ejerció como Jefe Político de Chaguaramas entre 1853 y 1855, y como juez del departamento en 1865. Durante la Guerra Federal (1859–1863), a sus más de sesenta años, se alineó con el bando liberal atendiendo al llamado de su antiguo comandante, el general Juan Antonio Sotillo, y según el académico Oldman Botello 'dio el grito de rebelión contra los godos en la iglesia del pueblo'. Fue un hombre de convicciones hasta el final.

En 1869 el gobierno nacional lo declaró Ilustre Prócer de la Independencia Suramericana con el rango de General de Brigada. Murió en Chaguaramas el 7 de abril de 1870, 'cargado de méritos, honores y condecoraciones, rodeado de sus familiares y amigos'. El municipio que el académico J. A. De Armas Chitty identificó como el que más héroes aportó a la Independencia venezolana había recibido, en este corso, a uno de sus hijos adoptivos más ilustres.
El hijo: general y guardián del orden llanero +
Francisco Manuitt (hijo) creció bajo el peso y el privilegio de ser parte de la familia más representativa de Chaguaramas. Formado en el contexto de la Guerra Federal y las décadas de caudillismo que siguieron, desarrolló un perfil distinto al de su padre: no el del combatiente que gana batallas en campo abierto, sino el del hombre que sostiene el orden desde adentro — con inteligencia, lealtad y conocimiento profundo del territorio humano del llano.

Su ascenso al rango de General quedó confirmado en los documentos oficiales de la época. A finales del siglo XIX, gestionó la adjudicación y protección de extensos terrenos productivos en los llanos guariqueños — entre ellos cincuenta kilómetros cuadrados en la rica Selva Tamanaco — continuando la tradición familiar de los Manuitt como hacendados y figuras de autoridad agrícola en la región.
El hijo: lealtad probada y defensa de la República +
La prueba más contundente del carácter y el peso real del General Francisco Manuitt (hijo) quedó registrada en los archivos históricos el 14 de diciembre de 1900. Ese día, el general Celestino Peraza Berroeta — poeta, novelista, funcionario con rango de ministro del presidente Cipriano Castro y oriundo también de Chaguaramas — se alzó en armas en las vecindades del pueblo, acompañado de varios integrantes de la propia familia Manuitt. Uno solo se negó a sumarse: Francisco Manuitt (hijo), quien denunció el alzamiento directamente ante el General Cipriano Castro.

El intercambio de telegramas de ese día, conservado en los archivos históricos, lo confirma con su firma de puño y letra: 'Su leal amigo. F. Manuitt, h.' Otro despacho del mismo día está encabezado 'para el Gral. F. Manuitt, hijo', confirmando su grado. Gracias a su red de inteligencia territorial y a la velocidad de su reporte, la insurrección fracasó en días. Los telegramas revelan además que Castro había enviado 2.000 bolívares para los pobres de Chaguaramas a través de él — señal inequívoca de la confianza que el gobierno central depositaba en Manuitt como puente legítimo entre el poder nacional y su comunidad.

Durante la Revolución Libertadora (1901–1903), ya en condición de retiro, sostuvo esa misma firmeza: protegió a su familia, sus tierras y su comunidad sin derramar sangre innecesaria, en una época en que la lealtad y la traición se confundían a diario en los llanos venezolanos.
Patrimonio cultural: la espada y la lanza que guarda la historia +
El legado de los Manuitt de Chaguaramas vive hoy no solo en la memoria oral del pueblo, sino en objetos concretos que el Estado venezolano reconoce como parte de su patrimonio nacional. La espada de guerra del General Francisco Manuitt (hijo) y la punta de su lanza de 1890 son considerados Bienes de Interés Cultural, resguardados como símbolos del patriotismo guariqueño.

Son objetos que hablan sin palabras: una espada que acompañó a un hombre que eligió la lealtad institucional cuando su propia familia eligió la rebelión, y una lanza forjada en los últimos años del siglo XIX, cuando el general ya era anciano pero seguía siendo el hombre de referencia del llano. Dos piezas que condensan en su metal y su madera la historia de una familia excepcional — desde las guerras napoleónicas en Europa y los campos de Carabobo, hasta los telégrafos y los llanos del Guárico en los albores del siglo XX. Una historia que continúa viva en Chaguaramas, en la línea familiar que llegaría hasta Eduardo Manuitt Carpio, gobernador del Guárico entre 1999 y 2008.